Sofía, si al menos me hubieras volteado a ver.
Me aprendí el sonido de tus pasos, cuando doblaban la esquina, me enseñé a no voltear a verte a callar lo que gritaba sin decir palabra. Te miraba solo de reojo, de espaldas. Me aprendí de memoria los pliegues de cada una de tus faldas, podía incluso predecir el movimiento que haría tu ropa cuando la rozara el viento.
Aprendí a mirarte desde donde estaba protegido, desde la sombra, desde afuera, sin que nunca me miraras. Aprendí a no decir nada, a mirar al piso cuando pasabas y ahora que te veo muerta, tendida, desnuda en la orilla del río, solamente te digo que nunca quise hacerlo. Que si al menos me hubieras volteado a ver, nunca te hubiera matado.
Aprendí a mirarte desde donde estaba protegido, desde la sombra, desde afuera, sin que nunca me miraras. Aprendí a no decir nada, a mirar al piso cuando pasabas y ahora que te veo muerta, tendida, desnuda en la orilla del río, solamente te digo que nunca quise hacerlo. Que si al menos me hubieras volteado a ver, nunca te hubiera matado.
BCRRA
