Submit 1998
Cuando desperté todo me daba vueltas. Entraba un poco de luz por las cortinas y todavía llovía. Recordé que tuvimos que entrar en ese hotel de mala muerte porque no paraba de llover y no estábamos muy concientes de lo que hacíamos.
Creo que ella nunca me dijo su nombre, pero sabía que seguía en la habitación porque sonaba la regadera del baño. Quedé dormido nuevamente, creo que no es bueno mezclar coca con alcohol sobre todo por la resaca de la mañana.
De pronto escuche sus pasos junto a mí pero no pude abrir los ojos rápidamente. Poco a poco empecé a encontrar bajo la luz una figura hermosa. Ella miraba hacía la ventana y tomaba del suelo su ropa, sin mirarme.
Traté de preguntar su nombre, pero tenía la lengua pegada al paladar y todavía mi cerebro no alcanzaba a articular palabras. Era la mujer más hermosa que había visto en la vida. Su cabello negro combinaba perfectamente con el blanco de su piel y sus ojos eran los más negros que había visto nunca. Se subió la falda cubriendo un pedazo de piel aún más blanco que el resto y todavía su blusa rosa no tapaba del todo aquellos hermosos senos que mordisqueé horas antes. Tuve una erección solo de mirar como terminaba de vestirse.
Quitó los ojos de la ventana por un segundo solamente y me inundó con una apenas dibujada sonrisa. Creo que yo también le sonreí a pesar de que me cuesta mucho trabajo hacerlo. Miró hacia fuera nuevamente y se marchó. Cuando abrió la puerta se inundó el cuarto de luz y solamente pude ver su silueta alejándose en el fondo del pasillo. La puerta se cerraba y me envolvía nuevamente la oscuridad del mundo, de un mundo que había descubierto entre sus piernas horas antes.
Creo que ella nunca me dijo su nombre, pero sabía que seguía en la habitación porque sonaba la regadera del baño. Quedé dormido nuevamente, creo que no es bueno mezclar coca con alcohol sobre todo por la resaca de la mañana.
De pronto escuche sus pasos junto a mí pero no pude abrir los ojos rápidamente. Poco a poco empecé a encontrar bajo la luz una figura hermosa. Ella miraba hacía la ventana y tomaba del suelo su ropa, sin mirarme.
Traté de preguntar su nombre, pero tenía la lengua pegada al paladar y todavía mi cerebro no alcanzaba a articular palabras. Era la mujer más hermosa que había visto en la vida. Su cabello negro combinaba perfectamente con el blanco de su piel y sus ojos eran los más negros que había visto nunca. Se subió la falda cubriendo un pedazo de piel aún más blanco que el resto y todavía su blusa rosa no tapaba del todo aquellos hermosos senos que mordisqueé horas antes. Tuve una erección solo de mirar como terminaba de vestirse.
Quitó los ojos de la ventana por un segundo solamente y me inundó con una apenas dibujada sonrisa. Creo que yo también le sonreí a pesar de que me cuesta mucho trabajo hacerlo. Miró hacia fuera nuevamente y se marchó. Cuando abrió la puerta se inundó el cuarto de luz y solamente pude ver su silueta alejándose en el fondo del pasillo. La puerta se cerraba y me envolvía nuevamente la oscuridad del mundo, de un mundo que había descubierto entre sus piernas horas antes.
BCRRA

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