Tuesday, November 21, 2006

To far than the moon

De repente bajas las escaleras y te encuentro nueva, brillante, con la misma blusa roja de siempre, tu favorita, con esos jeans ajustados que no puedo dejar de ver y esa mirada que entona a cualquiera que te mire.
Te veo sin decir palabra, me preguntas en que pienso, mientras me doy cuenta que eres demasiado delgada y que tu nariz no se acerca para nada a la perfección, cosa que me parece extrañamente interesante, que te hace más hermosa para mi.
Respondo –nada- y sonrío fingiendo que de verdad no pienso nada. Tomas la cartera de la mesa mientras pides paredón por la tardanza y yo miro un poco más allá de tu escote rojo, como no perdonarte así.
Me distraigo un poco, al menos eso aparento para ti y abro la puerta sabiendo que nunca serás mía, que quizá esa noche sea la última vez que te mire que salga contigo, que me acerque a tu oído y te hable en susurros mientras bailamos.
Después, veinticinco minutos contigo sin decir nada en serio, no hace falta hacerlo si te sigues riendo. No eres de las personas que aprecian una buena plática, por eso digo tantas tonterías, para seguir mirando de reojo tu sonrisa mientras manejo.
Me pregunto entonces como es posible que lo tengas todo y que no tengas nada, que me excites tanto, que el simple roce de tu cuerpo cuando bailamos me encienda, me eleve y que dos palabras me apaguen tanto, me liquiden.
Yo sé que probablemente está será la última noche, porque no vales la pena para mí, porque no quiero que mis ojos terminen de enamorarse de los tuyos y luego no te tenga o peor aún, te tenga como ahora, a unos centímetros pero más lejos que la luna misma.
BCRRA

1 Comments:

Blogger Sola en el universo said...

A este tipo de escritura le entiendo más, batallo mucho con los poemas, quizás falta de sensibilidad.

7:43 PM  

Post a Comment

<< Home